Cuando el trabajo apaga el deseo: como tu empleo afecta tu vida de pareja y/o sexual.
¡Buen día, queridos followers!
El primer día de este mes se celebró el Día del Trabajo, y resulta que este tema tiene muchísimo que ver con las relaciones y la sexualidad. Seguro que, de primeras, se os viene a la mente alguna problemática relacionada con el cansancio, los horarios, etc. Sin embargo, esto va mucho más allá: ni os imagináis cuánto puede repercutir en el deseo sexual, en la disfunción eréctil, en problemas de excitación, orgasmos… y mucho más.
Os diré que, en mi consulta, una de las situaciones más frecuentes que encuentro como trasfondo es precisamente el trabajo.
Hay dos factores fundamentales que repercuten en mi área cuando hablamos de trabajo:
• Problemas en las formas de relacionarse o conflictos con la pareja.
• Problemas con la libido y/o disfunciones sexuales.
Vamos a comenzar hablando del clásico, el ya conocido estrés, que no solo es un factor psicológico, sino que en muchos trabajos tiene además un componente físico importante.
En aquellos trabajos que implican un esfuerzo físico considerable, como pueden ser los de camareros, limpieza, o actividades deportivas, no solo encontramos desgaste físico, sino también una presión psicológica muy elevada —especialmente en temporadas altas, fechas festivas, etc.
Por otro lado, existen trabajos con una carga mental importante: presión por parte de los superiores, malas relaciones laborales, horarios abusivos, falta de descanso o desconexión, la imposibilidad de disfrutar del fin de semana… Todo esto genera un desgaste profundo.
Y luego están quienes son sus propios jefes… y a la vez sus propios verdugos. Sí, como lo leéis. Es sorprendente cuántas personas con negocio propio —incluso profesionales de la salud mental y emocional como médicos, psicólogos, sexólogos, psiquiatras— son incapaces de ponerse límites, tomarse vacaciones o dejar espacio para cuidarse emocionalmente. Sobrecargan sus agendas sin contemplar el impacto que eso puede tener en su bienestar.
¿Y qué provoca el estrés en nuestro cuerpo? Aquí algunos efectos frecuentes:
• Cansancio generalizado
• Cambios de humor: sensibilidad e irritabilidad
• Tensión muscular
• Dolores de cabeza
• Problemas gastrointestinales
• Afecciones en la piel
• Alteraciones en el sistema nervioso
• Trastornos del sueño
• Disfunción eréctil, eyaculación precoz, sequedad vaginal, dificultades con los orgasmos
• Disminución o ausencia de deseo sexual
• Dificultad para concentrarse y para estar presente en un momento íntimo
• Disminución de la testosterona inducida por el estrés
Si además de todo esto no dormimos las ocho horas diarias que el cuerpo necesita para reponerse, el panorama se agrava y las consecuencias pueden volverse crónicas.
“Cuando tu vocación se convierte en tu trabajo, cada día tiene sentido.”
Otro gran tema que abordo frecuentemente en consulta es el ejercer un trabajo que no genera placer, satisfacción ni sentido, es decir, que no responde a la vocación personal. Puede parecer que hablar de propósito y vocación no tiene nada que ver con mi trabajo… pero sí, tiene mucho que ver.
Para lograr equilibrio y bienestar, necesitamos encontrar satisfacción y disfrute en todas las áreas de la vida. Y el trabajo, no lo olvidemos, es lo que más horas ocupa en el día.
Idealmente, deberíamos tener 8 horas de trabajo, 8 horas de placer y 8 horas de descanso. ¡Ese sería el equilibrio perfecto!
Sé que muchas personas dirán que el sistema no está diseñado para esto… Pero nunca es tarde para replantearlo.
¿Qué sucede cuando trabajamos en algo que no nos llena?
Muchas veces, este malestar se traslada a nuestra vida sexual: una sexualidad vacía, orientada solo a la descarga de estrés, que puede derivar en compulsiones o adicciones como la masturbación compulsiva o el consumo excesivo de porno.
Cuando no vivimos la sexualidad desde la conciencia, el placer, la tranquilidad y la conexión, se convierte en un acto mecánico, automático, de mera liberación. De hecho, algunas personas llegan al punto en que no pueden dormir sin masturbarse…
¿Y en pareja?
Si ambos miembros de la pareja viven con altos niveles de estrés laboral, o si hay una gran descompensación en horarios, reparto de tareas, crianza, o disponibilidad emocional y sexual, aparecen conflictos. El malhumor, el agotamiento y la falta de conexión se vuelven obstáculos para el deseo, y esto deriva en problemas sexuales que, en realidad, tienen su raíz en el contexto laboral.
Este es un tema profundo y necesario de abordar. No se trata de resignarse y pensar “es lo que hay”. Siempre se pueden tomar decisiones: poner límites, reorganizar horarios, buscar asesoramiento y, sobre todo, rescatar espacios para el placer individual y compartido.
Herramientas como el mindfulness, el mindful sex, la terapia individual o de pareja, el ejercicio físico, la meditación y el tiempo de calidad en pareja son claves para regular esta situación.
Pero, por encima de todo, te invito a hacerte una pregunta honesta:
¿Tu trabajo te hace feliz?
Y para cerrar, te comparto algunas frases inspiradoras. Porque sí: el amor, el deseo y la pasión también pueden estar en lo que haces cada día.
“Cuando haces lo que amas, el trabajo se convierte en pasión, no en obligación.”
“Transformar tu pasión en trabajo es la forma más bonita de vivir en coherencia contigo.”
“No es trabajo cuando lo que haces te llena el alma y enciende tu propósito.”
Para más consejos no olvidéis seguirme en IG Gretdelou_afrodix y seguir también a onSwingers para participar en debates y sorteos
💋 Besos y hasta la próxima.
Gret de Lou

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