Un ritual cargado de deseo para cerrar el año y abir un ciclo nuevo
A lo largo del año es importante atravesar distintos ritos de paso. Quienes camináis conmigo desde hace tiempo sabéis que hemos ido explorando juntas/os los cambios de cada estación: la llegada del invierno y sus rituales de recogimiento, la primavera despertando la libido y el deseo, la erótica expansiva del verano y, más tarde, el otoño con su energía introspectiva y esa astenia que muchas personas sentimos en el cuerpo y en el ánimo.
Sin embargo, hay un rito que para mí resulta especialmente significativo: el cierre del año.
Este momento nos invita a detenernos y mirarnos con honestidad. A reflexionar sobre los logros alcanzados, las áreas de aprendizaje y aquello que aún puede transformarse en nuestra vida personal, laboral, familiar… y, por supuesto, en el aspecto sexual, que ocupa un lugar esencial en nuestra experiencia vital.
Tras este cuestionamiento individual, llevar esta reflexión al ámbito relacional se vuelve profundamente valioso: ya sea en una relación de pareja estable, en vínculos de juego o incluso en la intención de crear nuevas relaciones durante el año que comienza.
En este tránsito entre el final de 2025 y la llegada de 2026, puede que aparezcan diferencias en la forma de percibir el deseo, las fantasías, la erótica, el placer o los cambios que se están dando en la relación. Y está bien que así sea. Lo importante es abrir espacios de conversación consciente, no para reprochar ni herir, sino para compartir cómo se ha sentido cada parte a lo largo del año.
En mi consulta veo con frecuencia cómo este momento se convierte en una oportunidad: algunas parejas deciden reconducir la relación, crear nuevas ilusiones y proyectos compartidos; otras toman conciencia de que necesitan acompañamiento profesional para reencontrarse, renegociarse o simplemente entender qué está ocurriendo entre ellas.
Por eso hoy quiero proponeros un ritual sencillo y bonito en pareja.
Buscad un espacio cuidado, íntimo y sin prisas. Agradeced todo lo vivido durante el año: lo agradable, lo incómodo y los aprendizajes. Observad de qué manera os aportáis y sumáis mutuamente con la intención de no quedarnos solo en números negativos y dedicad un momento especial a revisar cómo ha sido vuestra vivencia sexual y erótica.
A continuación, os propongo una dinámica cargada de ilusión: cada persona escribirá una fantasía, deseo o intención a cumplir durante 2026. Podéis guardarlos en una cajita o en un bowl ritual. Después de Año Nuevo, abridlos juntas/os y permitíos soñar y planificar cómo llevarlos a la realidad.
Algunas personas eligen escribir doce papelitos (uno por mes), otras seis por persona, incluso abriéndolos poco a poco a lo largo del año. No hay una forma correcta: lo importante es que sean propuestas auténticas, posibles y deseadas. Porque muchas veces dejamos la vida y el placer para luego, para después, y acabamos llenándonos de actividades que no siempre nos nutren de verdad.
Por supuesto que si no tienes pareja, este ritual lo puedes hacer para ti mismo o para ti misma, preparando intenciones especiales y decretos para cada mes de lo que quieras probar o llevar a cabo.
Hagamos este nuevo ciclo con más presencia, más conciencia y más deseo genuino, para construir una realidad más plena y alineada con quienes somos hoy.
Os deseo de todo corazón un hermoso cierre de año y un inicio de 2026 lleno de conexión, intención y placer consciente.
Besos
Gret de lou

Comentarios